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Las cenizas vuelan, eternamente vagando por el bosque // ROL LIBRE (muerte de Estrella de Ceniza)

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Las cenizas vuelan, eternamente vagando por el bosque // ROL LIBRE (muerte de Estrella de Ceniza)

Mensaje por Estrella de Ceniza el Sáb Mar 05, 2016 6:11 pm

Me voltee hacia la derecha. Era muy temprano por la mañana, pero había ruídos en la guarida de la curandera. Y luego un grito ahogado de la felicidad. Esa bonita risa era reconocible en todas partes. Se trataba de Rizo Dorado. ¿Qué haría en la guarida de la curandera? ¿No se suponía que allí iban los enfermos? ¡Algo malo podría haberle pasado! Agitada, caminé con velocidad hacia la guarida. Pero me quedé perpleja cuando una alegre y vivaz Rizo Dorado. Me sonrió de oreja a oreja y saltó sobre mi. Sin preocupación alguna de que fuera su líder, me tomó como una amiga. Claro, como una amiga. Siempre como una amiga.
La senté pegada a mí. Un cosquilleo se propgó por mi estómago cuando nuestros pelajes rozaron. Esa sonrisa denotaba uqe estaba muy alegre.

-Ey, gatica, ¿a qué se debe tanta alegría repentina?-Le pregunté, sonriendo yo también. Su risa era contagiosa.

Salió de encima mío, riendo ya con la mirada. ¿Existía gata más perfecta en el bosque? Se sentó y soltó una risa nerviosa, jugueteando con el pasto del suelo. Yo también me incorporé, dado que aún seguía tirada en el suelo. Con la cabeza le hice una seña de que hablara. Pero cuando lo hizo, todo mi mundo se derrumbó.

-Estoy embarazada. ¡Voy a tener cachorritos!-Me dijo, alegremente.

Pero yo no pude ocultar mi desasosiego. Dejé de sonreir y mis ojos se pusieron cristalinos. Di un paso atrás, asustada. ¿Tener cachorros? No podría vivir con el pesar de que mi amiga tendría cachorros con el gato que había arruinado mi vida. No podía seguir amándola en secreto. No podía seguir encadenando sentimientos. No alcancé a llorar. Ni siquiera pude ver la expresión en su rostro.

Comencé a correr. COrrí a tal velocidad como mis patas me lo permitían. No sabía a donde, ni siquiera qué pretendía. Pero detrás mio sentía los pasos de Rizo Dorado, que gritaba alarmada. Y yo solo podía pensar en seguir corriendo. No quería enfrentarme a su mirada, o me volvería a enamorar.

Me detuve un segundo para respirar. Pero cuando sentí que se acercaba, aceleré nuevmente. No volví a parar. Saía que sino, me alcanzaría. Entonces, llegué al sendero atronador. No había escapatoría. Si doblaba, me atraparía. Si volvía sobre mis pasos, me chocaría contra ella. Miré, desesperada, el sendero atronador. Tal vez, esa era mi destino.

-¡Estrella de Ceniza! ¿Qué te pasa?-Me gritó Rizo Dorado, desesperada. Estaba detrás de mí.

Ya no puse contener las lágrimas. Lloré. Di un último vistazo atrás. Luego caminé. Caminé en una dirección clara. Sin prisa alguna. No había manera de apresurar o detener lo que estaba por hacer. Me paré en el medio del sendero atronador, con la mirada perdida. No quería seguir viviendo si no era al lado de Rizo Dorado. Escuché sus gritos, desazonados, desesperados, fuertes y agudos. Pero no voltee otra vez. Ese era el destino.

A la distancia, sentí el ruido de un mounstro. Pontente, feroz, temeroso. Pero ni siquiera amagué a correrme de allí. Ese era el ruido de la muerte. Ese golpe tann potente que me desangraría hasta quitarme la última vida. Contuve el aire y esperé. Entonces llegó el momento. Me achiqué por un segundo. El mounstro pasó por encima mío, destrozándome. Sentí un dolor profundo. Pero nada má sfuerte que el dolor que sentía día a día al ver a Rizo Dorado.

Lo último que recuerdo es la silueta de la dorada gata viéndome, petrificada, con la mirada perdida y muchas lágrimas resecas. Ya no había escapatoria a la muerte.
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Re: Las cenizas vuelan, eternamente vagando por el bosque // ROL LIBRE (muerte de Estrella de Ceniza)

Mensaje por Estrella Carbonilla el Sáb Mar 05, 2016 7:26 pm

Día nublado.
La tarde transcurría de manera ociosa para el lugarteniente, sin vacilar ni una vez ese día, hizo sus tareas correspondientes del Clan, patrullas, patrullas de caza hasta llenar el montón de carne fresca.
Quizás Estrella de Ceniza daba una imagen cansada últimamente, el negruzco se las rebuscaba para que todo el Clan estuviera conforme y de alguna manera la líder mas relajada. Estaba a disposición de esta todo el tiempo, a pesar de ser un cobarde más, le gustaba que el Clan entendiera que aún así era el lugarteniente y debía de imponer cierto respeto.

Se disponía ir a la guarida de la líder, pero entre la extravagante oscuridad de la guarida en la que siquiera un rayito de luz surcaba en esta, no divisó nada mas que un vacío fondo y silencio incomodo. No se encontraba allí, quizás habría salido, pero eso hasta le sorprendió, ¿En qué momento? una paranoia lo atacaba, su corazón palpitaba de manera repentina, los malos pensamientos y presentimientos eran los primeros en llegar a su mente de manera efusiva, ¿Que tal si le había pasado algo?.. no, ella seguro era fuerte, al fin y al cabo era la líder del Clan de la Sombra.
Su semblante se tornaba en una mueca que retenía su miedo y ganas de chillar que la líder había desaparecido, le daba la ligera sensación de que algo andaba mal, pero cualquier gato en su sano juicio no crearía tanto escándalo por que la líder simplemente se había ido un rato, por ahí a despejar sus ideas.
El pequeño y ágil gato se cruzó con el primer gato que encontró despejado en el campamento.
Ah.. uhm... disculpa.. ¿Has visto a Estrella de Ceniza?— Preguntó, ocultando tal timidez, a un guerrero grisáceo. Se denotaba en su cara cierta confusión.
Acaba de salir corriendo de la guarida de la curandera— Respondió, con cierta inseguridad. Incertidumbre.
Huella Carbonilla era un manojo de miedo, este hizo una torpe señal para despedirse y agradecer por la información. Iba a conformar otra patrulla, era urgente. ¿Estrella de Ceniza había salido corriendo, a donde? ¿Que pensaba hacer? tenía que averiguarlo, temía de que la gata estuviese mal, a pesar de exageraba la situación al enorme punto de que en su interior perdurara una atmósfera oscura y llena de un mal presagio.
Flor Rauda, Hoja Caída, G-garra clara, Raya oscura.. vamos a patrullar las fronteras.. ¿Les parece?.. debemos ser precavidos, últimamente uno sabe con lo que se encuentra.. en f-fin.. vamos..— Ordenó, aunque daba gracia la manera en la que imponía las cosas, de cualquier forma, estos no se negaron, y mas temprano que tarde partieron del campamento.
Sus ojos captaron la imagen de la líder escabulléndose por los arbustos que daban a las fronteras con sendero atronador, no obstante, nadie pareció visualizar lo que el, quizás fue un fugaz movimiento de esta, ¿Se ocultaría o quizás era otra ilusión? tenía miedo de tener una imagen errada, de cualquier forma, sería contra las fronteras.
Casi al llegar, un terrible hedor a sangre inundó sus fosas nasales, el pelaje del lugarteniente se erizó y caminó, expectante al olor que procedía del sendero atronador. Imágenes de un cadaver invisible comenzaban a atenazar su mente, pero a veces, la paranoia y los presentimientos, suelen ayudar.
Una líder estaba destrozada en esa superficie rocosa negra.
Sus ojos refulgían de manera cerval, la patrulla se deformó, pero sin dudar ni vacilar, corrieron hacia el sendero atronador, despejado, pero este inundado de tristeza y el líquido carmesí.
Una acentuada lágrima se vislumbraba con pesar, amagando con desprenderse de sus ojos.
No podía estar pasando.
No nuevamente.
Sin ella, ¿Qué sería del Clan?
Raya oscura, ¡T-trae ayuda, apúrate!— Bramó, el gato hizo caso omiso y corrió a todo lo que daban las patas.
Era una imagen de no creer, horrible, desdichada, ¿Como pasó todo eso? ¿Quién era el bastardo, el culpable de esa tragedia? su vista estaba nublada, enfocada en el sentimiento de la tristeza, como si le hubiesen arrancado otra parte de su corazón.
¿No había nada más? ¿Así, sin más? no.. no podía estar pasando. Detestaba todo ahora mismo, estaba por tener un brote de llanto, pero tenía que ser estoico, aunque internamente, ahogado en una incesante pesadumbre, moría de ganas de arremeter contra el que hubiese provocado eso. Sin su líder, el Clan sería un desastre, el sería un desastre.
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Re: Las cenizas vuelan, eternamente vagando por el bosque // ROL LIBRE (muerte de Estrella de Ceniza)

Mensaje por Fallenleaf el Sáb Mar 05, 2016 9:24 pm

El montón de presas había aumentado su tamaño. Con la llegada de la Hoja Nueva las presas por poco y ya se te metian al hocico. 
Esta estación había sido bastante calurosa y prometedora, además de la abundancia excesiva de presas, habían nacido algunas camadas, a diferencia de las estaciones más frías en las que los cachorros morían por todas partes, esta estación bastante cálida estaba asegurado que todos esos cachorros pasarían a las filas del Clan. 

Puesto a esto la mayoría del Clan se encontraba feliz, a excepción de alguien. Hoja Caída, una felina bastante imponente y, algo mucho, antipática. La peor cosa del mundo para ella eran los cachorros, no servían de nada, solo eran una molestia más en el Clan. Otra boca que alimentar. Debido a esto la joven felina se mantenía alejada de la Maternidad, el lugar donde apestaba a leche y donde dormían los cachorros con sus madres. Pero esta vez no se alejó lo suficiente, pues los cachorros de una Reina la tenían aprisionada y por cortesía, la felina no los aplastaba. 

Su cuerpo había pasado de grácil y alargado a un patio de juegos peludo. Estaban por todas partes, mordiendo su cola, en su panza, en sus orejas. Solo quería sacudirse y despegarse a esas garrapatas de su especie. 
Sin poder encontrar las palabras correctas para irse del momento sin ofender a la madre, espero. No sabia que, pero en algún momento su madre quizá los frenaría o la llamarian. 

Después de un buen rato siendo mordisqueada, arañada y lamida por los pequeños gatitos escucho su nombre. Era la voz de su Lugarteniente, Huella Carbonilla. Su voz parecía cargada de nerviosismo o miedo. 
Sin remordimiento alguno, se quitó con fuerza a los cachorros de su cuerpo y se acercó al felino oscuro y los gatos que había llamado. 
Sin saber el porqué de la patrulla repentina, siguió al macho oscuro. Este parecía sentirse bajo mucha presión, pero parecía que todos los que la acompañaban estaban tan confundidos como ella por los nervios del Lugarteniente.

Con la rapidez de un sagaz rayo, el macho oscuro los guió por el fangoso territorio del Clan. Pasaron por unos cuantos helechos hasta llegar a un Sendero Atronador. 
Un potente olor a ese líquido rojizo y repugnante inundó el Sendero Atronador, el olor de la sangre era aún más fuerte que el hedor de los Monstruos. 

Todos tuvieron una reacción diferente. Huella Carbonilla erizo su pelaje, casi todos se quedaron petrificados, por su parte, Hoja Caída dilató sus pupilas hasta el punto de que sus ojos parecían solo negros. 
En el duro suelo negro yacía la figura bicolor de la Líder. A lo lejos, en el horizonte, se podía ver a un Monstruo, a pesar de lo lejos que estaba las patas del Monstruo se distinguian con su color rojizo. 

Tal era la sangre que brotaba de la felina atropellada que había llegado a las patas de la felina atigrada, este se había acercado al sendero oscuro. 
El destrozado cuerpo de la felina bicolor agonizaba, estaba gastando todas sus vidas. Todo ese momento estaba lleno de dolor, tristeza, se sentia mal. Era como un ardor amargo en la garganta de la felina. Su Líder, su gran Líder había sucumbido antes los pies de un Monstruo. 

Corrió hasta situarse cerca de la agonizante felina. La tomó por el cuello y con el mayor amor que pudo la arrastró hacia la orilla del negro suelo. No valía la pena que otro Monstruo acabase con la vida de la Líder, eso sí las vidas no se le acaban antes. 
Resistió a tirarse a llorar en ese mismo momento, debía ser fuerte, por su Líder, por todos. Espero que alguien fuera a por ayuda, pero empezaba a hacerse tarde. La felina se veía cada vez peor. 
Re-reciste, Estrella de Ceniza—maullo moviendo con las zarpas la cabeza de la gata intentando que reaccione.
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Re: Las cenizas vuelan, eternamente vagando por el bosque // ROL LIBRE (muerte de Estrella de Ceniza)

Mensaje por Estrella de Ceniza el Sáb Mar 05, 2016 11:16 pm

Oscuridad. Silencio. Eso era todo. Un gran vacío en el mundo. Me incorporé. Todo era negro. Pero entonces, una luz surgió. Parpadee ante tanto brillo. Carraspee un segundo. Entonces las imágenes vinieron a mi mente. El sendero atronador. El mounstro a gran velocidad a punto de deborarme. Y, detrás, la mirada espantada de Rizo Dorado.
Sentí una presión en el pecho. ¿Dónde estaba? Una voz dulce y cálida me respondió.

-Ahora estás perdiendo tus vidas Estrella de Ceniza. Debes ser fuerte. Si resistes, pronto la ayuda llegará.

¿Resistir? Debía hacerlo, por mi clan, por ellos. Asentí, con brío y muy decidida por un instante. Pero entonces volvieron a mí las palabras de la gata dorada. Cachorros. Pareja. Yo solo era su amiga. Y un gran espasmo recorrió todo mi cuerpo. Temblé, asustada.

-Tú misma te haces daño ahora. Aún te queda una vida...Es tu desición. Debes luchar contra ti.

Sí, y así lo haría. Lo que tenía que hacer ahora era volver y remediar las cosas. Me sentí fuerte por un momento. Pero entonces pensé en la mirada asustada de Rizo Dorado. En sus palabras cuando le dijera que la amaba. En su rechazo. Y otra vez me debilité. Me caí al suelo con fuerza y otro temblor recorrió mi cuerpo.
La luz se apagó. La voz ya no volvió a hablarme. Abrí los ojos y nuevamente me encontré en la realidad. Mis heridas ardían como el fuego, y sentía que la respiración me fallaba. Levanté la mirada y mis ojos se encontraron con Hoja Caída.

-Este era mi destino. No soy lo suficientemente valiente como para afrontar lo que se me cruza. Dile a Huella Carbonilla que él si puede serlo...perdón, Estrella Carbonilla.
-Tras decir esto carraspee y me fijé en el gato negruzco. Él también tenía la atención en mí. Seguramente me había oído. Pero necesitaba hacer un esfuerzo más. Solo unos segundos.-Ri-Rizo Dorado. Ven...por favor.

La gata rubia se encontraba en otro extremo, aún con las pupilas dilatadas, petrificada en una sola pose. Apenas alcansó a oirme. Se acercó, temblando.

-Estrella de Ceniza, ¿por qué?
-Me susurró.

Una lágrimase deslizó suavemente de uno de sus ojos y cayó con fragilidad en mi mejilla. Le sonreí. Nuevamente senti cosquilleos en el estómago al verla tan hermosa. Los últimos cosquilleos en el estómago.

-Te amo...y siempre lo haré, desde allá.
-No llegué a señalar el cielo, sino que mis ojos se cerraron y mi costado dejó de subir y bajar.

Y de pronto volví a sentirme viva. Pero ya no controlaba mi cuerpo. Muchas figuras empezaron a descender del cielo. Sus mirads me acariciaban y apaciguaban. Me despegué de mi cuerpo, casi sin darme cuenta. Ahora caminé hacia las siluetas. Ellas me llevarían al Clan Estelar. Antes de subir, miré una vez más el claro. Rizo Dorado se inclinaba sobre mi cuerpo, llorando. Le desee lo mejor para mis adentros. A ella y a todos los demás. Largué un gran suspiro. Esta noche volvería cuando velaran mi cuerpo.

Subí junto a los gatos que habían bajado a buscarme. Ahora me iba a otro lado. A un mundo paralelo. Sería parte del Clan Estelar.
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Re: Las cenizas vuelan, eternamente vagando por el bosque // ROL LIBRE (muerte de Estrella de Ceniza)

Mensaje por Estrella Carbonilla el Dom Mar 06, 2016 2:59 pm

El lugarteniente comenzó a temblar. La líder sufría espasmos, no reconocía cuan dolorosa podía ser una muerte así, las vidas arrancadas, luchando por sobrevivir, mientras entre agonía y sangre mezclada, la tristeza surcaba cada una de las que le fueron otorgadas o aún le quedaban.
Huella Temblorosa chilló, ayudando con la carga de su superior. Moriría, la ayuda no iba a llegar a tiempo, a pesar de que este fuera así mismo efímero, el destino estaba marcado para la bicolor.
¡N-no.. no puedes irte aún! tienes que intentar.. soportarlo..— Dijo, hundiendo su hocico en el sangriento cuerpo. Nunca había sido lo suficientemente apegado a la gata, pero siempre lo había apoyado a pesar de sus debilidades, ¡Ahora ella estaba aún más débil, carraspeando y luchando por sobrevivir! el negruzco rogaba por ayuda, pero nadie vino.
¿Estrella Carbonilla? eso no sonaba para nada bien si no tenía la compañía de esta, solo sería un simple líder que llevaría un Clan al desperdicio. No podría sin ella.
Pero la atención de la líder estaba centrada en Rizo Dorado, la felina de pelaje rubio. La miró con recelo, iba a indagar sobre la muerte de la temerosa y triste gata, estaba casi por sentado que ella había llegado antes que la patrulla con ellos, pero la situación era delicada para comenzar a pelear, su líder se iba.

Tras la confesión de amor hacia la guerrera, no sabía que pensar, se sentía abatido, había sido demasiado en poco tiempo.
Se arrulló contra el pelaje de la gata, pero esta ahora debía estar viajando a la planicie estelar, siendo recibida con los que tiempo atrás le otorgaron las nueve vidas.
Pero solo había una duda; ¿Por qué todo era tan miserable? sus lagrimas acallaron. Sí, tenía que ser fuerte.
Era el próximo líder, sobreviviría sin ella, a pesar de que la echaría en falta y no soportara esa tragedia que sobrellevaría por varias lunas, sería Estrella Carbonilla, el subestimado cachorrito.
Te prometo q-que.. haré lo que pueda.. el Clan de la Sombra será fuert-te..— Susurró, pero la felina ya había muerto, su inerte y abatido cuerpo había caído.
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Re: Las cenizas vuelan, eternamente vagando por el bosque // ROL LIBRE (muerte de Estrella de Ceniza)

Mensaje por Faisán el Sáb Mar 19, 2016 10:38 am

La fría mañana se presentaba bastante nublada. Un frío gélido hacía que el pelaje largo del gato gris y blanco se removiera y sintiera unos escalofríos horribles. Mas su cara no era más que un amasijo de hielo. No expresaba nada de nada, solo se dedicaba a hacer su trabajo con la gata que había ido a verlo aquella misma mañana. Con palabras bastante vacías y llenas de miedo, Faisán escuchó como la gata le dedicaba un par de palabras antes de decirle lo que le pasaba. Escuchó con atención lo que la gata le comentaba. Un par de ideas comenzaron a formarse en su cabeza, pero decidió experimentar por sí mismo. Le pidió a la gata dorada que se echara delante de él, justo en uno de los lechos musgosos de su guarida, y comenzó a palparle la barriga a la susodicha.

-Felicidades Rizo Dorado –comenzó diciendo el felino gris y blanco con voz neutral. –Estás embarazada, puede que de un par de días o semanas, la verdad aún es demasiado pronto para saberlo con certeza –le explica con voz glacial mientras deja que la gata dorada se levantara de su sitio y maullara de felicidad. Más cachorros en el clan, que novedad, piensa para sí mismo el gato gris y blanco mientras acomodaba sus provisiones de medicinas. No le gustaban para nada los cachorros. Siempre pasaban cosas extrañas cuando los cachorros y los aprendices se encontraban con él. Un pequeño suspiro escapó de sus labios cuando escuchó los alegres maullidos de la dorada y desvió la mirada para posarla sobre ella cuando comenzó a contarle sus planes para el futuro.

Otro pequeño suspiro de cansancio pudo escucharse por su parte. ¿Y a él que le importaba los planes de futuro de aquella gata dorada? Si tenía ganas de tener planes, pues que se los contara a otro, que eso a él no le importaba en lo más mínimo. Una nueva voz atrajo la atención del curandero, haciendo que su mirada ámbar se desviara de Rizo Dorado a la líder del Clan de la Sombra, Estrella de Ceniza. Observó en silencio como la dorada salía corriendo hacia la blanquinegra y cómo esta intercambiaba un par de palabras alegres con la líder. Mas su cara se contrajo en un amasijo de curiosidad cuando la líder cambió rápidamente la expresión en su cara. Parecía… ¿triste? ¿Qué le habría pasado ahora a Estrella de Ceniza? ¿Acaso no se alegraba que una de sus guerreras tuviera cachorros?

Antes de que pudiera seguir pensando con claridad sobre los sentimientos de su líder, esta se alejó de la guarida a pata rápida mientras era perseguida por la guerrera dorada. Entrecerró sus ojos de forma sospechosa al ver la expresión con que la gata había abandonado su guarida. ¿Acaso la había visto con lágrimas en los ojos? ¿Pero qué es lo que estaba pasando con la líder? ¿Acaso… sentía algo por aquella gata dorada? Muchas preguntas comenzaron a agolparse en la mente del gato gris y blanco, pero decidió no darle mucha importancia al asunto. En el clan ocurrían muchas desgracias por culpa del amor, seguro que aquel amor traería alguna desgracia y la verdad es que no tenía muchas ganas de curar a un corazón roto, porque eso era una de las muchas cosas que no podía curar.

Se asomó por la entrada de su guarida y contempló como la líder blanquinegra giraba una última vez antes de salir corriendo por la entrada del campamento del Clan de la Sombra. Rizo Dorado no se hizo esperar y salió también por la entrada del campamento. Vaya novedad que la líder del Clan de la Sombra saliera corriendo por la entrada del campamento como si fuera un ratón perseguido por un gato. Aquella imagen hizo que una pequeña sonrisilla se escapara de sus labios. La verdad es que a veces la líder podía ser un tanto cómica, pero le daba un poco de pena verla de aquella manera tan… destrozada. Parecía que la noticia de que Rizo Dorado iba a tener cachorros la había dejado completamente destrozada. Otro suspiro de cansancio volvió a escaparse de sus labios al pensar en aquel tema delicado.

Volvió a introducirse en su guarida y se acercó hacia donde disponía sus provisiones para las emergencias. Cogió una hoja de abedul y comenzó a poner en ella un par de hojas para curar heridas y demás cosas. Algo le decía que tendría que salir del campamento para ayudar a algún gato, así que prefirió prevenir por si las moscas. Esperaba que no le pasara nada a la líder del clan. Puede que a veces pueda ser bastante imprudente, pero era la líder del Clan de la Sombra y debía de protegerla fuera como fuese. Amarró con firmeza las hojas de abedul y las recogió entre sus fauces. Luego fue hacia la entrada de su guarida y sus ojos se desviaron hacia el lugarteniente del clan. Sus palabras no parecían para nada seguras de sí mismo y más suspiros volvieron a escapársele al escucharlo hablar.

¿Acaso aquel gato no sabía que tenía que imponer respeto? ¿De qué le tenía miedo ahora? ¿A hablar en público o qué? Muchas preguntas volvieron a su cabeza mientras observaba como el lugarteniente llamaba a un par de gatos para que salieran con él a buscar a la líder. Faisán decidió salir fuera del campamento en soledad. Debía de recorrer un par de hierbas más antes de que estas desaparecieran del territorio. Tenía bastantes provisiones para ayudar a curar las heridas de los gatos, pero siempre le gustaba estar más abastecido por si las moscas. No era su estilo el no tener hojas para curar a sus guerreros. Con paso lento y tranquilo, salió del campamento del Clan de la Sombra y se internó en los territorios del susodicho clan mientras observaba en la distancia como la patrulla se iba alejando poco a poco.

Con tranquilidad y el pequeño paquete entre sus fauces, caminaba por el territorio de su clan con paciencia y paciencia. No tenía ninguna prisa por encontrar las hojas que necesitaba, así que se tomó su tiempo en llegar al lugar en cuestión. El gato gris y blanco admiraba los grandes árboles que se extendían a su alrededor, pero la fría brisa hacía que su pelo se removiera cada pocos segundos y le impidieran ver con claridad el paisaje a su alrededor. A veces tener el pelo bastante largo era una lata. Pero al menos así se podía proteger del frío de la estación Sin Hojas, aunque no era para nada útil en la estación de la Hoja Verde, porque le daba mucho calor. Una vez en el lugar indicado, Faisán se acercó al lugar indicado y comenzó a extraer un par de raíces de un árbol.

Mas sus esfuerzos y su trabajo se vieron frustrados al escuchar como un gato se aproximaba rápidamente desde uno de los extremos del pequeño claro en el que se encontraba. Raya Oscura corría rápidamente hacia donde se encontraba y una de sus cejas de tornó en confusión al ver como este venía con una cara un tanto preocupada. ¿Acaso había pasado algo malo? Con un suspiro de alivio, se dijo a sí mismo que menos mal que había traído un paquete con hierbas curativas. Gracias a su pequeña intuición aquellas hierbas le serían útiles para lo que sea que hubiera pasado. Observó como el gato paraba delante de él y respiraba frenéticamente en busca de aire. Faisán esperó pacientemente hasta que el gato se recompuso y lo miró con miedo en la mirada.

-Estr… Estre… Estrella de Ceniza está… -decía aún un poco agotado por la carrera que había hecho. ¿Cuánto tiempo llevaría corriendo? Faisán observa como el gato delante de él toma aire profundamente y lo vuelve a mirar con miedo. –¡Estrella de Ceniza está en el Sendero Atronador y está herida! – le grita el gato negro mientras que él entrecierra sus ojos con preocupación. Recogiendo el pequeño paquete que había cogido anteriormente, comienza a correr hacia el Sendero Atronador mientras persigue a Raya Oscuro, el cual había salido corriendo sin darle oportunidad a que le preguntara en qué lugar del Sendero Atronador se encontraba la líder exactamente. Ambos gatos corrieron frenéticamente hasta donde se encontraba la líder, donde pararon hasta llegar a donde se encontraban los otros gatos alrededor de la susodicha.

Con cuidado, Faisán se agachó al lado de la líder blanquinegra y comenzó a examinar sus heridas. Un suspiro de resignación pudo escucharse por su parte. Parecía que un monstruo había pasado por encima de la líder, pero eso no debería de preocuparle. La líder aún tenía dos vidas más para poder proteger a su clan. Sin embargo, algo en la mirada de la gata blanquinegra hizo que se preocupara. Parecía como si la gata hubiera perdido las ganas de vivir, como si ya no le quedara nada por lo que existir en el mundo terrenal. Con movimientos lentos y acongojados, Faisán se echó hacia atrás mientras observaba como la líder perdía su vida. Había podido verlo en su mirada cristalina. Estrella de Ceniza no quería que hiciera nada por salvarla, además no podía salvarla porque había sufrido demasiado a causa del monstruo que había pasado encima de ella.

-Se ha ido –susurra el curandero a los demás guerreros mientras se echaba hacia atrás para que los demás gatos pudieran despedirse de la líder. Sin embargo, él no derramó lágrimas por la líder. Sí que le tenía aprecio a la blanquinegra, pero era demasiado frío como para llorar por la muerte de un solo gato, incluso si esta era la líder de su propio clan. Observó en silencio como los otros susurraban palabras a la blanquinegra y cómo lloraban por la misma. En su interior, también lloraba por la muerte de la gata y un sentimiento de frustración crecía dentro de él por no haber ayudado a su líder a sanar. Pero ella se lo había pedido con la mirada. No quería seguir viviendo en aquel mundo y él no era nadie para no cumplir con las órdenes de su líder, aunque prefirió no decirles nada a los demás. Su mirada ambarina se giró hacia el lugarteniente y se acercó despacio a donde se encontraba el susodicho.

-Debes prepararte para la ceremonia de nombramiento en líder Huella Carbonilla –le susurra en la oreja al lugarteniente intentando que los demás no escucharan su conversación. –Ahora tú eres el líder del Clan de la Sombra… espero que al menos tengas más seguridad para llevar al clan, porque la responsabilidad de que este prospere está bajo tus zarpas –sigue susurrando con seriedad el gato gris y blanco al lugarteniente. Una vez dicha sus palabras, volvió a girarse y esperó a que los otros gatos del clan terminaran de despedirse de su líder para poder despedirse él de ella. Había visto muchas muertes en su vida, así que no le impresionaba ver la muerte de su líder, puesto que ya había contemplado la muerte del anterior líder del Clan de la Sombra. Así eran las cosas: un gato nace, vive y acaba muriendo de una manera u otra.
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Re: Las cenizas vuelan, eternamente vagando por el bosque // ROL LIBRE (muerte de Estrella de Ceniza)

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