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|Asamblea|: Lo que el bosque perdió.

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|Asamblea|: Lo que el bosque perdió.

Mensaje por Eaglestar el Sáb Abr 02, 2016 4:30 pm

Resúmen del Clan del Río:
¡Bienvenidos todos a la primer Asamblea de WarriorsCatsRPG! *Screaming*Esperemos tener una emocionante historia a desarrollarse próximamente.
Por mi parte, daré a conocer a la nueva Lugarteniente del Clan del Río, Pata de Turón, junto con el nuevo aprendíz de Curandero, Zarpa de Loto. El resto, se revelará en su momento. ¡A disfrutar!

Misterio. Anticipación. Entusiasmo. Tensión.


El bosque mismo parecía saber lo que sucedería en su core aquella noche, cuando la Luna, dueña y señora de la noche, brindara sus blanquecinos rayos para iluminar la maleza y cuidar a quienes estuviesen despiertos para recibirla. Las pequeñas criaturas de presa, diurnas por naturaleza, ya sean aves, mamíferos pequeños, hasta incluso insectos, ocultos se encontraban y un silencio absoluto guardaban. Hasta el viento mismo, a pesar de estar en plena y sumisa actividad, arremolinando cual objeto encontrase en forma de brisa cual dama delicada, se negaba a cantar junto a las hojas de los árboles. El Manto Plateado cubría completamente el cielo, con miles de puntos brillantes remoloneando aquí y allá, mas expectantes de lo que ocurría bajo sus narices.

Un aullido ajeno a dicho mundo es lo único que resuena aterradora y repentinamente. Si observaramos desde un punto aéreo la maraña verduzca, amarronada y celeste cristalina al incluir el río, podríamos identificar al punto de donde había provenido el sonido.

Si nos acercáramos, veríamos a un pequeño grupo de Dos Patas intentando conciliar el sueño, estando en descampado muy cerca de sus nidos de concreto. Se hallaban envueltos en unas extrañas pieles, con una llamarada controlada en medio de ellos como única fuente de calor; mientras tanto, solo uno de ellos montaba guardia junto a su acompañante perruno,
negro de abundante pelaje negro, mediano-grande en tamaño. El humano jamás lo sabría, por supuesto, pero lo que había alertado al can e incitado a adquirir dicho comportamiento no fue una tontera. Un grupo de félidos de estilizada figura, pequeños a su comparación, variedades de pelajes, y ojos ovalados en su mayoría, brillantes, emocionados, corretearon a toda velocidad delante suyo, cubiertos por la oscuridad y protección de los árboles, mas la cuerda que ataba su cuello y un Dos Patas exhasperado le impedía emprender la persecución. ¡Hasta uno de ellos se detuvo y le dedicó una mueca burlona antes de retornar a puro trote, cola en alto y porte altanero, tras sus semejantes!. Gruñendo derrotado, el can es arrastrado hacia el interior del hogar.


Más allá de los nidos, más allá de los Senderos Atronadores, más allá de la vida de los Dos Patas, los cuatro y enormes robles, mejor conocido como Los Cuatro Árboles, quienes formaban una extraña formación circular entre ellos y se encontraban prácticamente en el centro del bosque, prometían acción en la vida nocturna de unos seres con costumbres peculiares. Sólo la Luna marcaba el tempo del baile, y su cielo sin nubes demostraba aprobación.



Saltando hacia el sector más empapado de los territorios, se encontraba una gata de tamaño importante, amarronada, blanca, con dibujos atigrados por todo su cuerpo, sentada fuera de su guarida. Un par de orbes relucientes, de color verde esmeralda, vivaces, dedicaba parte de su atención a sus antepasados. Podría jurar que hasta sentía sus miradas escudriñando cada centímetro de su pelaje y cerebro, recordándole que no estaba sola, y además debía juntar valor para lo que le esperaba en tan hermosa velada. No puede evitar brindarles una sonrisa, e inclinar levemente la cabeza, sintiéndose agradecida por la guía reiterada de los guardianes celestiales.

Estrella de Águila no iba a negar los nervios que habían acumulado en los últimos días. Tras la muerte del anterior líder del Clan del Río, sucediendo de manera tan repentina, tuvo que tratar tanto con la puesta a prueba de lealtad a sus nuevas responsabilidades, tanto como la confianza en sí misma. Afortunadamente, con el pasar de los amaneceres, y un tanto a la fuerza, se adaptó paulatinamente al comportamiento que debía adaptar para poner a cada quien en su lugar. Así mismo, el sabor por aquello se le estaba asentando, teniendo que aguantar menos episodios de rebeldía. Suspirando delicadamente y despejando su mente, se toma un momento para hacerse de un pelaje pulcro mientras repasa las novedades que estaría dispuesta a brindar a los demás Clanes, además de prepararse para recibir noticias, y actuar debidamente ante ellas.

Una vez finalizada su labor personal, la felina atigrada junta fuerzas en cada centímetro de sus músculos y se dispone a marchar para anunciar la salida hacia la Asamblea que sucedería en tan solo un par de minutos en los Cuatro Árboles. Andando a paso lento, pero seguro, se dirige hacia la Gran Roca, lugar desde el cual podía observar con tranquilidad a los gatos merodeando inquietos a su alrededor. Algunos que no asistirían ya estaban descansando en sus respectivos nidos, otros del mismo grupo, los que no podían conciliar el sueño más específicamente, revoloteaban alrededor del segundo grupo: los designados para participar en la Asamblea.

Con total facilidad sube y se para a orillas de la formación rocosa, momento en el cual varias cabezas se tornaron hacia la líder. Alzando la voz y juntando valor, se dispone a dar por iniciada la travesía nocturna.

¡Que todos los gatos lo suficientemente grandes para nadar se reúnan bajo la Gran Roca para una reunión de Clan! — Maulla con serenidad. Espera hasta que los aludidos respondan al llamado pacientemente, y una vez llamada su atención, continúa. — Bien, como saben, hemos llegado a la noche de Luna Llena, y como dicta el Código Guerrero, nos reuniremos junto a los otros clanes para revelar noticias respecto a los sucesos ocurridos en los últimos tiempos. — Dirigiendo la mirada a dos gatos en particular, ofreciéndoles una agradable sonrisa. Una gata azabache de ojos grises, Pata de Turón, designada recientemente como nueva lugarteniente, y al pequeño Zarpa de Loto, un macho de peculiares orejas, cola corta y pelaje melado, quien había tomado el puesto como aprendíz de Curandero. Estrella de Águila le desea suerte para sus adentros, pues Esencia de Canela era conocida como una gata a la cual no podrías jamás fallarle. — Espero estén listos para la ocasión. Ustedes dos tendrán el papel estelar. —Vuelve a tornar la cabeza, continuando.— No olviden intentar acaparar la mayor cantidad de información que puedan, y mantengan los hocicos cerrados respecto a lo que no quieran que se sepa. Sean inteligentes en lo que dicen y hacen. —Finaliza sin más rodeos, frunciendo el entrecejo para asentar sus últimas palabras.— ¡Vamos!

Una vez toca el suelo nuevamente, Estrella de Águila se dirige a la entrada, esperando sólo un momento para que los gatos seleccionados para acompañarla se reunan. De nerviosa, pasó a sentirse absolutamente tranquila. Aceptando su papel ya había servido de mucho, y la compañía de los demás gatos le brindaba fortaleza. Sin perder mucho tiempo, un paso a la vez hasta formar un trote rápido, guía a sus gatos fuera del campamento directo a la aventura nocturna. 

La adrenalina fluía por cada centímetro de su ser. Tal vez eso la ayudaba a mantenerse serena. Ponerse en movimiento atrajo el sentimiento de emoción. La noche acompañaba el entusiasmo. Podía escuchar los pasos de sus compañeros prácticamente tocándole las ancas, mas manteniendo la distancia, al igual que el murmullo de algún que otro aprendiz entusiasmado. Revolea los ojos ante la idea de acallarlos, pero no podía evitar sentirse igual. Si no fuese porque tenía una imágen que cubrir, se tornaría e iría al mismo paso para compartir la emoción.

Sin detener el paso, Estrella de Águila lleva a sus gatos directamente por el camino acordado entre Clanes para dirigirse hacia Los Cuatro Árboles. Podía sentir el césped cosquillearle las almohadillas, al igual que el sabor de la frescura de las hojas llegar hasta sus fosas nasales. Deseaba que todas las veces pudiese sentirse así: libre de culpa alguna, sin inconvenientes que reportar, aburrido tal vez, pero evitando cualquier tipo de conflicto.

Atravesando finalmente la dura estructura conocida como Puente que los Dos Patas habían construido, puede divisar a lo lejos los extremos de los cuatro imponentes robles, cuyas ramas se balanceaban perezosamente acompanando la brisa que los acariciaba. Para entonces, la gata atigrada comenzó a disminuir el paso, tomando una actitud sigilosa. Éste era territorio neutral, y por lo tanto, no sabía exactamente lo que podría encontrarse entre las malezas, acechándolos. Gato o depredador, no podía tomar demasiadas precauciones para asegurar el bienestar de su pequeño grupo. A pocos cuerpos de zorro del destino, alza la cola para indicar la detención de todos los gatos. Adelantándose, entreabre las fauces para atrapar todos los aromas que pudiese captar, al igual que pone orejas alerta, percibiendo hasta la más mínima respiración de la más pequeña creatura.

Nada. Siquiera de los Cuatro Árboles más que la naturaleza misma cumpliendo su papel nocturno. Al parecer, el Clan del Río había sido el primero en llegar.

Aliviada a más no poder, Estrella de Águila vuelve a señalar el avance a los gatos con un segundo movimiento.

"Aquí vamos." musita para sí misma.

Atravesando el prado, se adentran finalmente a su destino. La atigrada se toma un momento antes de dirigirse a su lugar en una de las ramas altas, en donde solían sentarse los líderes para dirigirse a los Clanes, para dar una última palabra al suyo propio.

Bien, recuerden lo que dije antes de partir. Atentos.    



Y así, Estrella de Águila se prepara para lo que tenga que pasar.
 
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Re: |Asamblea|: Lo que el bosque perdió.

Mensaje por Estrella Carbonilla el Dom Abr 03, 2016 3:38 pm

El decrecido líder temblequeaba, en el fondo de esa oscura guarida, el tumulto de nervios solo parecía hacerse más potente. A esas alturas, era fácil discernir su estado mental, poco decente, y es que haría falta una última visita al curandero para que en la asamblea mantenga una compostura como mucho, derecha.
Obrar frente a tres clanes restantes sería un infierno que debería vivir en carne propia, sí, le hacía falta Estrella de Ceniza, quién ejecutaba un buen papel de líder dentro y fuera del Clan, ¿Y si esta antes de morir se había metido en un embrollo y algún gato planeaba matarlo a el a falta de la bicolor?.. oh, no, Estrella Carbonilla, debes de dejar de oscilar como cuál cachorro. La paranoia no ayudaría ni cambiaría nada, debía tranquilizarse, hasta la hora de llegar allí, todo sería un emblema y una experiencia que hasta el momento, era desconocida.
Dio temerosos pasos, finalmente, había recobrado una fuerza que hace momentos atrás era inexistente. Debía actuar con permeabilidad, palabras claras, actuar con cierta espontaneidad.
<<Se anímico, y el resto también estará animado.. s-si.. es justo lo que debo ser.. modulado y-y ¡Fuerte! ahora soy líder..>> Pensaba.
Su pequeña figura se trepó a ese tocón, la figura ágil era alumbrada por la luz de la luna, como si su prístino reflejo le diese un apoyo moral que claro era necesario.
¡Que todos los gatos lo s-suficientemente mayores como para cazar sus propias presas se reúnan aquí, para una reunión de Clan!... b-bajo el tocón— Vaciló, a pesar de haberse prometido evitarlo—. Hoy es noche de asamblea, como bien dice.. el código guerrero, debemos ir.. la luna llena estará en lo alto.. y d-debemos apresurarnos si no queremos llegar tarde.
Sonaba con cierta desesperación su voz, ¿Y si llegaban tarde y el Clan Estelar los rechazaba, luego siquiera de una luna de haber conseguido sus nueve vidas?.. debía calmarse, estarían bien y llegarían sanos y salvos.
Contaré la n-noticia de la... muerte de Estrella de Ceniza— Dijo, con cierta pesadumbre en su voz. Un sinuoso y estático aire reinó la ahora calma congregación felina—. Y como Hoja Caída es nuestra nueva lugarteniente, ¡Jugaremos un buen papel y les demostraremos que estamos más que bien!
Esas últimas palabras parecían reanimar a sus guerreros, lo estaba haciendo bien, o eso al menos parecía.
Tras dar la señal con esa larga cola azabache, los guerreros se separaron, y se comenzaba a formar otro grupo con los félidos cuales habían sido asignados para acompañarlo en la velada nocturna. Deseaba que todo saliera bien, y a la vez, poder dar lo mejor de él.

Avanzó, la entrada había quedado atrás, y consigo, le seguía una hilera sombría variante de gatos. Su corazón palpitaba, casi podía oír conspiraciones de como no serviría de líder cuando estuviese allí, podría pasar algo peor, una alucinación que lo engañaría y arruinaría todo.. no, no podía ser cierto, Faisán se habría encargado de que eso no pasara.
Los Cuatro Robles quedaban lejos. Pero cuando comenzó a escalar esa hondada, vio como ese tranquilo claro, hierba alta y una brisa danzante lo esperaba, dándole la bienvenida ahora como líder del Clan de la Sombra. Olfateó, hedor a Clan del Río, estos habían sido los primeros en llegar, pero al menos, se quedaban con el segundo y no último puesto.
En fin.. recuerden hacernos jugar un buen papel... y-y pasarla bien— Maulló, dando la señal para que el Clan de la Sombra arraigara la zona. Atisbó con la mirada a Estrella de Águila, mientras trepaba la Gran Roca, saludándola cordialmente.
Por favor... por una vez... hazlo bien.
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Re: |Asamblea|: Lo que el bosque perdió.

Mensaje por Faisán el Lun Abr 04, 2016 6:15 pm

Las estrellas ondulaban en el cielo estrellado. La luna plateada podía apreciarse en lo más alto del cielo, mostrando su hermosa belleza a los gatos que estaban caminando por todo el terreno. Sus rayos iluminaban las inmediaciones, haciendo que se vieran las sombras de los árboles y hasta algunos animales nocturnos que correteaban por la mullida tierra del bosque forestal. El Manto Plateado relucía junto a la luminosa luna llena, mostrando a los antepasados guerreros a los gatos que aún seguían con vida, los cuales dirigían sus miradas temerosas a los radiantes rayos de la luna. Pronto comenzaría la Asamblea entre los cuatro clanes del bosque, y el Clan de la Sombra se encontraba a punto de partir. Todos los guerreros se habían apiñado alrededor de un enorme tocón, el cual le servía al líder como lugar para convocar reuniones del clan.

El curandero del Clan de la Sombra se hallaba en su guarida, inspeccionando que todas las provisiones de hierbas y hojas estuvieran correctamente antes de embarcarse al claro de los Cuatro Árboles para la Asamblea de aquella noche. Tenía la certeza de que aquella Asamblea sería muy importante, puesto que sería la primera Asamblea en la que Estrella de Carbonilla, conocido anteriormente como Huella Carbonilla, debía de anunciar la repentina muerte de la anterior líder. Aún se le hacía un poco difícil pensar que Estrella de Ceniza había decidido morir a seguir viviendo. Aún a día de hoy, se sigue preguntando el por qué no le permitió ayudarla cuando más la necesitaba. Sin embargo, con solo ver la determinada mirada bicolor de la líder, supo al instante que no deseaba que la ayudara, que prefería morir valientemente a seguir viviendo.

Las preguntas se agolpaban en su mente intentando buscar una explicación coherente para lo que había hecho la anterior y ahora difunta líder del Clan de la Sombra. Rememoró los acontecimientos que habían sucedido aquel día. Primeramente, había hecho llamar a una gata rubia a su guarida para hacerle una pequeña revisión, puesto que la misma le había comunicado que había estado teniendo un par de náuseas y que había vomitado más de una vez en tres días. Descubrió que ésta estaba embarazada y que la líder llegó a la entrada de su guarida para quién sabe qué. Lo último que recordaba es que la gata rubia le había contado que estaba embarazada, y al segundo siguiente de despegar la mirada de las hojas que estaba preparando para la futura reina, es ver a la líder salir corriendo hacia la entrada del campamento como si un tejón la persiguiera.

A él no es que le interesara mucho lo que había sucedido entre la anterior líder y la reina rubia, pero creyó vislumbrar un atisbo de tristeza en los ojos bicolores de la líder. Puede que estuviera sufriendo porque ella amaba a la gata rubia. Inédito la verdad, era un tanto extraño que una hembra se enamorara de otra hembra, pero eso a él le daba exactamente lo mismo. Para él el amor no era más que un sentimiento como cualquier otro, puesto que no le importaba encontrar a una pareja a la que amar ni tampoco quería será amado por nadie. Él simplemente era un férreo devoto el código guerrero, y como éste dice que los curanderos no pueden tener pareja o sino el Clan Estelar los castigaría, es eso lo que él haría. Respetar el código guerrero y anteponer su obligación antes que sus propios sentimientos.

Además, las hembras lo único que le traían eran problemas y no soportaba mucho a los cachorros. Siempre que se encontraba con uno pasaban cosas extrañas, como por ejemplo que la reina trajera al cachorro a su guarida porque se había puesto enfermo el día anterior a su visita a la Maternidad. Sí, no pensaba tener ningún roce amoroso con ninguna. Un suspiro escapó de sus labios cuando acabó de colocar en perfecto orden las hojas y hierbas curativas que estaban en su guarida. Decidió salir de la misma y descubrió al grupo de felinos, elegidos para la Asamblea de aquella noche, congregados delante del enorme tocón de árbol donde Estrella Carbonilla estaba hablándoles. Sus ojos se entrecerraron conforme se acercaba a la congregación de gatos y escuchaba las palabras del nuevo líder.

Cuanto más escuchaba a su líder más furia sentía que estaba creciendo en su interior. Después de los días que habían pasado desde la muerte de Estrella de Ceniza, ¿aún seguía sintiendo miedo de hablar en público aquel apestoso gato azabache? Estaba muy tentado de interrumpir su pequeño discurso y decirle que se volviera más decidido en las palabras que estaba diciendo, puesto que él era ahora el nuevo líder del Clan de la Sombra y como tal debía de inspirar confianza y seguridad en sí mismo. Pero Estrella Carbonilla estaba comenzando a darle problemas al ver que no tenía ninguna seguridad en sí mismo, y aún peor, parecía que le daba miedo hablar en público con tanto tartamudeo entre sus frases completas. Otro suspiro escapó de sus labios y se dijo a sí mismo que aquella sería una noche muy larga.

Comenzaron a avanzar con pesadez hacia la entrada del campamento. Faisán se situó al final de la congregación de felinos, juntándose con los veteranos que habían sido designados para hacer la travesía hasta el claro de los Cuatro Árboles. Se sentía bastante a gusto con los gatos más mayores del clan, puesto que ellos no eran unos incompetentes y tampoco estaban amargándole la vida todo el día… aunque cuando solían tener dolencias ya era otro cantar, aunque incluso en esas ocasiones disfrutaba de su compañía. Mientras avanzaban, el curandero clavó su ambarina mirada sobre el azabache líder. Ciertamente, tenía depositadas muchas esperanzas en él, puesto que esperaba que fuera un líder noble y fuerte que llevara al Clan de la Sombra hacia la gloria y que no atrajera conflictos, como había sucedido con los líderes anteriores.

Vislumbró la copa de los enormes robles que daban nombre a aquel gigantesco claro y observó como el líder hacía una pequeña señal con la cola para que se detuvieran. El curandero avanzó hasta que pudo colocarse al lado de su nuevo líder y observó con clara indiferencia y frialdad el claro que se extendía bajo sus zarpas. El único clan que se encontraba en el claro era el Clan del Río. Localizó con la mirada a la curandera de dicho clan, esperando poder intercambiar alguna que otra opinión sobre los líderes y nuevos guerreros y aprendices que se hubieran incorporado aquella noche, y para qué ocultarlo, preguntarle si le iban las cosas bien y de si necesitaba ayuda. La verdad es que Esencia de Canela era la curandera más vieja de entre los cuatro curanderos que ahora comandaban en sus clanes.

-Espero que lo hagas bien Estrella Carbonilla –le susurra al líder azabache mientras baja con él la pendiente hacia los Cuatro Árboles. –No debes pensar en los gatos que te están mirando. Sé que lo harás bien y que el clan podrá estar orgulloso de tener a un gato como tú para que los lidere –dice sinceramente el gato plateado atigrado sin despegar la vista de los gatos del Clan del Río. –Sé que puede subir ahí y honrar a tu clan con tu palabra y hacer que los otros se queden impresionados de tu determinación aún a costa de tu corta vida –continua, con paciencia, alabando a su líder. –Recuerda Estrella Carbonilla, si te sientes nervioso ahí arriba, clava la vista en mí y piensa que sólo me estás hablando a mí. Eso... podría funcionarte –finaliza el felino mientras deja que el líder se vaya a la Gran Roca y él comienza a buscar a la curandera del Clan del Río.
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Re: |Asamblea|: Lo que el bosque perdió.

Mensaje por Esencia de Canela el Mar Abr 05, 2016 7:25 pm

Un día complicado partió desde el amanecer. La bola de pelos cálico estaba más histérica de lo usual, sin comentar el hecho de que a cada rato reprendía a Zarpa de Loto y le daba consejos para esa noche en la asamblea, el sería la estrellita que refulgiría y resaltaría del resto, frente a tres clanes y el mismo firmamento, quería que se enterasen de qué ese aprendiz estaba siendo entrenado por la más veterana curandera, y que sería un hecho para poner en orgullo al Clan del Río y demostrar que estaban más que bien.
Quería prepararlo, fuese o no su primera asamblea, era la primera a la que concurriría con ese rango, y era un hecho relevante que diese una buena primera impresión, pese a que con tan gruñona mentora, mantendría sus esperanzas intactas y con un ápice de esperanza para que todo saliese bien, sin mencionar que el Clan del Río estaba sano, bien, y con una líder ciertamente loca, pero determinada. Los guiaría bien, o eso esperaba.

Estaba agarrotada, no era enjuta, pero si determinada a llegar sin resollar esa noche a los Cuatro Robles, como cada luna llena, asistiría, nada la haría cambiar de opinión, eso era irrefutable. Se cruzaría con caras conocidas, y ciertamente también con los curanderos, los cuales, eran pocos los que le caían bien, nueva generación, probablemente escasos conocimientos sobre hierbas que pocas veces crecían en el bosque, pero ella, se encargaría de transmitir todo cuanto sabía a Zarpa de Loto y enseñarle a la antigua para que no se repitieran esos errores de curanderos de otros clanes. Pero si se daba una certera respuesta, es que podía estar juzgando a ciegas, poco los conocía, pero probablemente, estos si por la mala fama de su tan osado y pésimo humor.
Faisán. Faisán era el único que le caía bien, quizás por que había tenido la oportunidad de conversar con el anteriormente.
Sé preguntaba si asistiría a la asamblea o se abstendría de volver a visualizar esos rostros.

Ya caía la noche.
El Clan estaba más que preparado para marcharse de allí, y la misma Esencia de Canela. Muchos habían tenido la valentía de interrogarle para qué, si se cansaría, pero ese mero hecho no la retendría. Iría a la par de Estrella de Águila, quizás por ser una de las más ancianas, curandera, u otros hechos que se repetían bastantes veces.
Espero que nos hagas jugar un buen papel, confío en tí— Maulló, dándole ánimos y otorgándole una mirada de soslayo a Zarpa de Loto, a quien no le haría saltarse el detalle de que se comportara, especialmente ese día, haciendo hincapié a esto, se mantendría la mayoría del tiempo con él, y de paso, si se topaba con Faisán, se lo presentaría para que conozca al curandero vigente del Clan de la Sombra, para que se familiarizara un poco con el entorno y gatos de su mismo rango.


Y allí marchaban.
Atravesando la estructura de dos patas, aquel puente, mientras se erguían en el páramo las impotentes siluetas de cuatro fornidos robles, con un aire algo estático y frío.
Su semblante permanecía estoico e impasible, ya no le emocionaba ir a ese lugar tras el cual había asistido miles de veces y había visto de todo, pero por las miradas de los menores, algunas denotaban emoción.
Eran los primeros en llegar, un punto a su favor, la puntualidad, eso era lo que valía y daba mejor impresión. Una vez que se les dio la orden de ascender, Esencia de Canela permaneció allí, antes de irrumpir y surcar el claro.
Lo harás bien, tienes novedades buenas. Abstente a meterte en problemas. Estaré orgullosa por que se que podrás, Estrella de Águila— Ronroneó, dándole una rápida lamida en el omóplato, como si fuese una madre aconsejando a su cachorro. Puede que la líder ya supiese lo que tenía que hacer, pero nunca estaba de más repetir las cosas.
Tras descender, entre la multitud, visualizó a Zarpa de Loto, y eso era una suerte. Prefería permanecer junto a el el resto de la asamblea, puesto que luego sería un emblema encontrarlo cuando los Clanes restantes llegasen.
Un hedor algo pestilente inundó sus fosas nasales, le recorrió un escalofrío. El Clan de la Sombra había llegado.
Le sorprendió de no ver a Estrella de Ceniza por cabecilla, si no a un pequeño y menudo gato azabache, ¿Ese escuálido sería quién los representaría? daba igual, en cuanto vio a Faisán, se tranquilizó. La primer cara conocida de la noche.
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Re: |Asamblea|: Lo que el bosque perdió.

Mensaje por Zarpa de Loto el Mar Abr 19, 2016 10:16 pm

Cuando saliendo de la guarida se encontró con el astro rey ese día,  acariciando con vehemencia la tierra y lo que a su frente  de luz se oponía, brindando la primera y mas exquisita calidez de la mañana, había pensado pues, que la sensación se mantendría por el resto del ciclo diario. Cuan equivocado estaba. Pues el  anuncio de la importante comitiva gatuna que se llevaba a cabo cada luna llena había alterado por demás a quien consideraba su sabia maestra, con gran razón lo estaba, pues esa misma noche seria el desvelamiento del aprendiz de curandero del Clan del Río, el cual ahora era su nuevo título y más que nunca ya le imponía su peso.

Zarpa de Loto daba asentimientos rápidos y correcciones obedientes a cada consejo y cada reprendimiento por parte de la calico. Al igual que ella, el también quería que  todo fuera perfecto aquella noche, pero llegaba momentos en que a pesar de su buena memoria, creía que no podría simplemente recordar todo lo que la Curandera soltaba. Sin embargo, deseaba en el fondo ser motivo de orgullo para su clan y más que nada para su mentora.  Así que mas de una ceja se alzo cuando el andante farfullo de Zarpa de Loto se asemejaba más a al zumbido de una mosca pululando por el campamento. Rezaba los consejos como si el aire pudiera guardarlos mejor que su mente.

Cuando menos, la luz solar abandono el bosque y las sombras se alargaron con libertad y la oscuridad reino en el lugar. No obstante, el cielo no abandono a sus creyentes y destellos blancos fulguraron con fuerza, arremolinadas las estrellas, pintaban caminos abstractos de belleza trascendental; mientras el satélite completamente lleno, hacia acto de presencia como el toque principal. Las luces estaban puestas y faltaban los invitados, parecía decir cuando los pelajes felinos variopintos consiguieron un toque tenuemente plateado, era un llamado.

Las comisuras de su boca se alzaron cuando vio el hermoso panorama, el tiempo había llegado y a pesar del nerviosismo, el temor, entre otras negatividades absurdas, no pudo evitar sentir la emoción recorrerle cuando una brisa juguetona le revolvió el pelaje. Estaba a punto de asistir a la asamblea, era la primera vez, y tal y como otros aprendices, lo había anhelado desde que supo de ella en la maternidad.

Sus orejas se movieron cuando a ellas llegaron la voz de la líder, convocando a los elegidos para asistencia de la asamblea. De inmediato el aprendiz se pudo en marcha, apiñándose junto a los otros para dar su atención a la felina atigrada que se imponía sobre la peña alta,  esta última, como si la especial ocasión la hubiera vivido millones de veces, maulló con experiencia  recordandoles a lo que irían. Justo en eso, la marrón atigrada dirige la atención hacia  los que  seguro acapararían las miradas esa noche y Zarpa de Loto se encoje un poco y baja la cabeza y orejas levemente, incomodo y a la vez avergonzado del papel que portara, además de la invisible presión que los ojos esmeraldados posados sobre el parecen darle, aunque fuera uno de los momentos mas efímeros. Un leve susurro volvió a salir de sus labios del aprendiz, recitando las palabras de Esencia de Canela, se obligo a volver a tomar una posición correcta, algo forzada, pero servía como buena fachada. La necesitaría de allí en adelante.

Mientras Estrella de Águila terminaba de dictaminar  el compromiso, sus negras pupilas se pasearon por el pistacho hasta llegar a los extremos, donde vieron curiosos a quien sería su compañera de presentación, la nueva lugarteniente parecía incluso tranquila y envidio aquello que lo que carecía. Volvió su mirada al frente, observo como la líder se bajaba de su lugar y daba comienzo a la emprendida.

Espero que nos hagas jugar un buen papel, confío en ti- le animo Esencia de Canela, dedicándole una mirada fugaz, con ello el aprendiz de curandero se sintió más animado. Si seguía los consejos y mostraba lo mejor de sí las cosas irían bien ¿No?  Así que se levanto de inmediato y con una sonrisa de confianza, miro a la tricolor y le aseguro- Gracias. No los defraudare, lo prometo. De ahí empezó el largo recorrido junto al costado de la mayor. Un leve calor recorrió su pecho al sentir el apoyo tácito de la Curandera a su lado y a cada paso dado lo sentía aun mas.

Estrella de Águila los llevaba a un buen trote, podría decirse que esta estaba emocionada como muchos otros, pero mantenía el control con una máscara de determinación que seguro le serviría por demás en la asamblea. Leves golpeas de almohadillas sobre los verdes pastos espabilaban a mas de una inquieta luciérnaga escondida entre la maleza, provocando un vuelo errático marcado por su brillante ser que buscaba un lugar más tranquilo, las estrellas de la tierra se levantaban alumbrando el sendero. Justo entonces, el encuentro con el puente de los dos patas cambio  a una  sinfonía de crujidos amaderados que eran mayormente opacados por el tranquilo cantar del río bajo este. Cigarras, grillos y una que otra rana se sumaba al solo de la corriente, mientras el grupo felino seguía la senda hacia los cuatro robles, dejándolos atrás.

Enormes y robustos arboles, alguna vez tiempo atrás, brotes que concordaron una circular unión, refugiaban el centro de una tradición, tanto ayer como tanto hoy. Parecían entonces darles la bienvenida con el vaivén de sus hojas, pues al parecer  eran los primeros en llegar. Zarpa de Loto, muy atento a todo, vio una buena señal en su tranquila venida a trote, y aunque un poco cansado, se adentro al claro y observó con admiración todo a su alrededor. Vaya noche mágica había sido hasta ahora y respirando profundo, inhalando el frescor de la noche primaveral, guardando el primer recuerdo de muchos.

No paso mucho cuando la mayoría de los nadadores ya se hubieran acomodado que el de dobladas orejas sintió una presencia a su lado, dio un pequeño respingo por la sorpresa, le habían cogido desprevenido, pero al encontrarse con que era su mentora, sonrió gustoso, su intermitente compañía se estaba convirtiendo en el más fuerte de los apoyos. Y enhorabuena, pues un olor particular había arribado al claro, volteándose se encontró con el Clan de la Sombra, honrando el nombre parecían llevar un aura lúgubre sobre sus cabezas, o bueno así le parecía al aprendiz que movía inquietamente su nariz, curioso de los recién llegados .

Un menudo gato negro iba a la cabeza y el nacarado levanta una ceja, por el nombre esperaba un líder que tuviera…mas presencia. Sin embargo, no maulló palabra alguna y espero a como los otros se dispersaban, buscando un buen lugar, algunos incluso saludaban con cortesía a los demás, honrando el acuerdo de paz. Deberíamos ir a saludar- maulló en opinión el aprendiz, probablemente emocionado por todo o por seguir de alguna forma el dictamen de Estrella de Águila, se acerco a uno de los miembros del otro clan que parecía algo apartado para su suerte, y con parsimonia cortes, saludo-Buenas Noches. Un gusto en conocerle. Mi nombre es Zarpa de Loto. Permítame preguntarle ¿Cuál es el suyo?- termino ladeando su cabeza hacia uno lado, algo ansioso. No era muy de palabras, pero creía haber tenido un buen inicio de conversación.
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Re: |Asamblea|: Lo que el bosque perdió.

Mensaje por The Master el Vie Mayo 13, 2016 4:30 pm

Estrella Mohosa se alistaba para concurrir a la Asamblea, no estaba muy emocionado por ir. Salió de su guarida, exclusivamente para ver a sus compañeros, imitándolo. Los nuevos aprendices corrían por doquier por asistir a la asamblea. A algunos gatos les gustaba ir e intercambiar noticias con sus compañeros del bosque, en cambio, algunos preferían guardar silencio y dejar que los chismes llegaran a sus oídos. El líder sonrió y convocó a cada gato del clan al claro, era hora de partir. Se dirigió hacia los enormes robles.

A lo lejos pudo divisar al Clan del Trueno, que también se acercaba, al parecer Estrella Nevada había decidido salir junto a ellos. No se detendría a charlar allí, esperaría hasta llegar hasta los Cuatro Árboles. Ambos clanes se encaminaron juntos, hasta que pudieron ver que el clan del río y el clan de la sombra ya se encontraban allí. Los líderes se subieron a la enorme roca, dejando a sus clanes debajo. Se miraron a sus caras esperando que alguien tomara la palabra.

Se oían los murmuros desde abajo, ni siquiera habían hablado y los guerreros de los clanes ya habían comenzado a compartir sus noticias.
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Re: |Asamblea|: Lo que el bosque perdió.

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