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Las 9 vidas de Estrella Carbonilla.

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Las 9 vidas de Estrella Carbonilla.

Mensaje por Estrella Carbonilla el Sáb Mar 19, 2016 11:44 pm

El frío surcó su pelaje.
No podía discernir lo que sentía en ese momento, ni explicarlo, el mero hecho de estar siendo succionado hacía temer. Su paranoia estaba haciendo que sufriese el momento, miles de dudas surgían de su mente sin respuesta, ¿Que pasaba? estaba haciendo algo mal, quería tener a alguien a su lado para comprobarlo, no se atrevía.
Abrió los ojos de golpe.
La mullida tierra y una hollada hierba le dieron la bienvenida, el estático frío anterior se reemplazó, una oleada de sensaciones y escalofríos atenazaron contra el gato. Carcomía el interés de saber que estaba pasando, ¿Ese era el tan majestuoso Clan Estelar?.. podía ser una alucinación, toda su mente era engañada en ese instante, pero la verdad estaba justo delante de el. No obstante, Los Cuatro Robles reemplazaban el cual nítido rayo de luz de la Roca Lunar que anteriormente hubiese visto nunca, no podía objetar una pregunta existencial nuevamente, no pudo haber llegado allí solo.
Se incorporó, temblando, y entonces, en tan solo ese segundo, estrellas surcaban el cielo, con la rapidez de una fugaz, el centelleo de gatos observándolo desde el cielo que nunca antes tan cerca pudo estar.
Voluptuosos y a la vez, miles. Miles de muertos en ese plano astral.
Sus ojos estaban abiertos como platos. La experiencia era tan vívida como cualquier otra. Esta vez, nada era un engaño, estaba junto a ellos.
— Bienvenido, Huella Carbonilla — Maulló alguien, alguien que reconocía, pero que era también, incógnito—. ¿Estás preparado para obtener tus nueve vidas?
No dudó, tenía la respuesta certera en su boca.
— Sí.. lo estoy- Maulló, sin vacilar, sorprendiéndose el mismo por que su tono era tan determinado y poco frágil.. suponía que era la magia del lugar tan sagrado.
Asintiendo, pudo divisar a alguien que, desde la lejanía, se acercaba.
Melodía de Arrendajo, esta, lunas atrás, había muerto de hipotermia, la gata abarcó recelo hacia el, pero la primera vez que sencillamente logró quitarle una sonrisa, fue cuando lo nombraron guerrero.
No obstante, el negruzco, mantenía una postura impasible ante cualquier hecho que se presentara a sus ojos, no se podía mover, un miedo interno, o quizás, el respeto hacia ella. Pero nada evitaría lo que estaba a continuación de esos actos.
Su nariz se posó suavemente en la pequeña cabeza de Huella Carbonilla. Escocía como una herida con miles de espinas atravesando su cara.
Con esta vida te doy compasión— Maulló, como un murmuro perdiéndose en la brisa— Úsala bien con quienes estén desamparados.
Acto seguido, un shock lo inmovilizó, desbordando cualquier sentimiento y sacándolo en sí, era un shock tan prepotente como  un trueno, era la sensación de estar vivo y a la vez, perder todo. El dolor abisal lo atravesó, un frío que se adentraba en sí , abrumado por el reciente acontecimiento, esa oscuridad que anteriormente surcaba el aire estático, se fue difuminando y retomando sus sentidos, pero esta vez, volviendo en sí, pudo discernir que le esperaban 8 vidas más por delante, y que lo harían volar.
Intentó no forcejear ni emitir queja, el proceso era duro, ¿Valdría la pena? esperaba que fuese normal sufrir tanto.. o intentar sobrellevarlo.
Se limitó a entornar de manera sinuosa su cabeza hacia otra figura que se aproximaba y salía del resguardo de sus amigos ancestros.
Alguien que marcó su historial nuevamente.. Manto de Tejón, la anterior lugarteniente.. lo salvó, a cambio de su propia vida y para que perdurara, ahora, sus deseos, no obstante, recaerían de manera dolorosa en el gato.
Su mirada se iluminó como el firmamento postrado a sus ojos.
Con esta vida te doy la sabiduría— Maulló, repitiendo el acto anterior— Úsala con sensatez para transmitirla a tu Clan.
Otro espasmo gigantesco atacó al gato, ardía como miles de colmillos clavándose en sus músculos y agarrotadas garras clavándose por todo su cuerpo. Se ahogaba en la agonía.
Erguido e intentando recuperarse, vio como la gata lo observaba de soslayo y se posicionaba en su fila. Le había dejado la amarga sensación de aquella última vez que la vio, la desesperanza implantada en sus ojos y el rogar por un crudo mañana en el Clan de la Sombra.
Ahora, solo quedaba por delante un futuro para el, un duro y extenso camino poco llano, pero todo el dolor no sería en vano, viviría en carne propia lo que ellos, y sus últimos momentos antes de dar pasó a la senda de líder.
Ahora, la voluptuosa imagen de Pluma Plateada se hacía paso encimándose a él. Antes de siquiera recibir la vida, sintió el enorme pesar cargado en su mirada. Su final había sido cruel, siquiera identificable, de un día para otro, se había terminado todo, sin previo aviso en un final. Recaía la culpa en Huella Carbonilla.
Con esta vida te doy seguridad— Dijo, con esos impenetrables ojos grisáceos— Para que la uses con esos detalles que parecen mínimos.
Resolló, se sentía ahogado, ahora, nuevamente, el impacto era una oleada de estalactitas heladas amontonándose en su espalda y desgarrando internamente su interior, quemando como el fuego. Esta vez, se consumió en una silenciosa pena, a punto de dar una arcada, como si escupiera sangre. Pero fue en vano, la tortura se detuvo.
Su mentor, Pluma Plateada, le dio una vida que necesitaría para no cometer errores como en su pasado no tan obsoleto todavía. La situación no era poco monótona, sufría, resollaba y se preparaba para las siguientes acciones. Era arduo, no pensaba alcanzarlas con ese proceso, pero ahora, esa determinación serviría para darle el ideal de mantenerlo calmo.
Ahora, surgía Claro Floral, brotó un ronroneo de su garganta, la antigua pareja de Colmillo de Tigre, asesinada por la propia naturaleza que los consumía, aspirando ese amor maternal y luchando para que sus cachorros nacieran, murió. Pero Huella Carbonilla sintió la dulzura que producía, esta vez, podría encararse a la cuarta y dolorosa vida que lo convertiría en líder.
Su nariz se posó con amor. Huella Carbonilla aspiró la esencia, aún mantenía enjuto ese aroma.
Con esta vida te doy esperanza— Maulló, entrecerrando los ojos y sonriendo, comprendía esa sonrisa sinuosa, felicidad— Para que nunca te rindas y hagas lo que te propongas.
Sabía lo que significaba.
Sentía el ansiar de luchar, una voluntad inquebrantable para alcanzar sus metas, la compasión y el amor por cada pequeñez en la vida, resplandeciente. Deseaba que esa dulce oscuridad no acabara, ¿Lo estaría preparando para la quinta vida, una terrible y dolorosa sensación?.. daba igual, solo deseaba que perdurara ese sentimiento para siempre.
Pero la inminente ceremonia de líder, proseguía.
Suspiró, retomando el angustioso aire, cada presente allí tenía una historia borrada por las huellas del pasado, no obstante, estaban allí, miles, constante, cada noche, y el más cerca que nunca.
Zarpa Árida salió de entre ellos, rebozando de manera desigual con esa avidez y ambición de ser guerrero, más que nunca, parecía vivo como hace tanto tiempo.
Huella Carbonilla no se contuvo.
— Zarpa Árida... y-yo... yo... tu muerte fue mi culpa... tuve que haberme dado cuenta antes.. — Dijo, con dolor. No respondió, pero ese audaz brillo denotaba que cualquier error de esas épocas, sería perdonado por los actos marcados allí.
No obstante, echaba en falta su constancia, la recibiría, pese a que desestabilizara al gato, aceptaría esa vida como ninguna otra.
Con esta vida te doy la resistencia— Dijo— Para que la uses a la hora de superar adversidades y ser resiliente ante los errores de la vida.. Huella Carbonilla, serás un gran líder.
La ribeteada vida fue otorgada con ferocidad.
Sintió la desesperación por sobrevivir y sobrecargar en esa feroz batalla con el línce, las ansias y esperanzas de dejar de añorar un día más, la agonía entremezclada con su sangre y el sentimiento de ser dejado, de jamás cumplir sus expectativas tan ansiadas. Fue prepotente, una embestida feroz, como si lo despedazaran de manera física y una desesperación psicológica se aferrara con las garras a vivir y no morir, el instinto de resistir y existir.
Estaba abrumado, tras recuperarse y quedar sin aliento, Zarpa Árida se colocaba.
Tan solo quedaban cuatro vidas, y el ritual terminaría allí, pero no podía parar de pensar que sería lo siguiente por venir, tan raudo y crudo como la realidad a la que se enfrentaría al despertar.
Mitigado esto por Zarpa Nocturna, una de las aprendizas con las que había congeniado de jóven. Huella Carbonilla no pudo despedirse de ella, atacada por un tejón tras su ceguera, murió.
Su ansiedad era transmitida al rozar con su cabeza.
Con esta vida te doy la agilidad— Dictó, una de las aprendizas que pudiesen haber sido las mas veloces en el bosque— Úsala y aprovéchala cuando estén tú y tu Clan en apuros.
Sintió una inquebrantable velocidad arrasando con su camino, conjugada con la del Clan del Tigre y Clan del León, la velocidad, instinto de vida y libertad, dando surcos de energía rebosante, sin reprimirse, gozó el sentimiento, como si pudiese atravesar todo los terrenos de manera inquebrantable, escudriñó esa vida lo más posible, hasta que terminó, finalmente, había sido una linda sensación.
Solo quedaban tres más.. quizás, sin imaginarse que serían de las tres más duras.
Fragancia de Olivo se presentó.
Habían pasado épocas duras, envenenando su relación de hermanos de manera dura, nunca estuvieron juntos del todo, pero el último día, donde él fue aplastado por una rama, unas dos lunas atrás, el rencor fue perdonado por lágrimas y arrepentimiento.
No obstante, el negruzco, no emitió mucha reacción, no quedaba un ápice de rencor, pero un dolor interno lo hacía pensar que quizás, no estaría bien eso.
Con esta vida te doy piedad— Dijo, la pizca que faltó en todo ese tiempo— Úsalo por igual con todos los miembros del Clan, a pesar de las diferencias e ideas erróneas que uno puede tener.
Sintió el impulso del antiguo guerrero y hermanastro, un olvidado rencor que arrastró, sentía como se ahogaba,  la falta de respiración que lo impulsaba a chillar y gritar, se estaba quedando sin aire, nuevamente, antes de que sus orbes se salieran, por suerte, terminó sin previo aviso.
Sus orejas se agitaron, tuvo una idea poco certera de quién sería el próximo, pero allí se presentó, voluptuoso, Zarpa Rota, un antiguo gato con el que tuvo un amorío, pero este, padeciendo un engaño de parte de su hermano, terminó injiriendo bayas mortales.
Las dos gemas verdes se cristalizaron, añoró ese sentimiento de un lejano amor, el primer amor, añoró mucho al félido, aproximándose a él.
Con esta vida te doy fortaleza— Maulló, entrecerrando los ojos, determinado a que esa vida fuera una anestesia— Para que seas fuerte ante cualquier adversidad.
La octava vida fue una paciencia y el sentimiento de poder esquivar zarpazos, amagues, derribar a quien se presentase y encarase, sobrellevarlo todo y ser estoico, luchar, sintió esas ganas y ansias de hacer bullir el espíritu guerrero que hervía en su sangre.
Esa vida ayudaría a ser fuerte, en cualquier sentido, casi imposible.
El gato se retiró, y entonces, entonces allí fue donde la imagen de Estrella de Ceniza apareció, ahora su cuerpo enjuto era nítido, refulgía de una inquebrantable determinación, la líder que anteriormente vivía, la que conoció.
La cálida sonrisa implantada en su semblante lo recibió, una bienvenida.
Huella Carbonilla— Saludó, dándole el toque con la nariz—. Ahora que has llegado hasta aquí, tras mucho esfuerzo, mi lugarteniente.. espero que hagas un buen trabajo... con esta vida te doy la diplomacia, amor y justicia, úsalas bien al liderar tu Clan según dicta el Clan Estelar y el Código guerrero.
Eso fue lo único que vio, antes de recibir lo más ensordecedor en toda su vida.
Era como elevarse, ser intoxicado en un aire que lo quemaba internamente, el sentir el desprendimiento de todos sus sentimientos, arrasados en un solo zarpazo, miles de gatos lanzándose sobre él. Discernió una luz roja, no lo soportaría.
El dolor de ser arrollado por múltiples gatos y vacío interno ante un rechazo.
Oscilaba, sus músculos estaban tan tensos que solo era recibido con miles de embestidas, sentimientos y casi la muerte. Sería su fin, lo sabía, lo temía, era débil como para la última vida.
Entonces, se desvaneció.. temblaba, su pelaje estaba erizado. Casi podía asegurar estar muerto.
El Clan Estelar seguía allí presente, de alguna manera sorprendente.
Te saludo por tu nuevo nombre, Estrella Carbonilla— Estrella de Ceniza dio el veredicto final para ser líder, contempló todo el dolor en las nueve vidas—. Tu vieja vida ha quedado atrás. Ahora has recibido las nueve vidas de un líder, y el Clan Estelar te otorga la tutela del Clan de la Sombra. Defiéndelo bien; cuida de los jóvenes y de los viejos; honra a tus antepasados y las tradiciones del código guerrero; vive todas tus vidas con orgullo y dignidad.
Estrella Carbonilla estaba emocionado, una sonrisa estaba clavada en él, una sonrisa de felicidad, una sonrisa resplandeciente, era líder.. increíble y sorprendente, pero líder.
— ¡Estrella Carbonilla! ¡Estrella Carbonilla!— Aclamó el Clan Estelar congregado, al unísono, los ancestros coreaban esa ceremonia y terminando esta así, con un eco que se iba desvaneciendo junto a la oscuridad, como si volviese a soñar, pero ahora, un sueño profundo.. líder del Clan de la Sombra.
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